Transitando un duelo
1 Octubre 2025
Padres al dia
Desde hace cinco años, en este espacio de Alquimia para el alma, comparto cada mes reflexiones sobre psicología, coaching y experiencias personales que surgen en el andar cotidiano. Hoy escribo desde un lugar distinto. Hoy escribo transitando un duelo.
Hace pocos meses, mi padre trascendió. No soy experta en tanatología, y no pretendo abordar el duelo desde la teoría. Solo quiero compartir palabras profundamente mías, que quizás puedan resonar en alguien más.
El legado de un padre
La influencia de mi padre en mi vida fue determinante.
Somos iguales en imagen y semejanza, o como me gusta decir: "genio y figura hasta la sepultura", como lo diría Don Quijote.
Fuimos amigos y detractores, cómplices y espejos. Ambos teníamos esa capacidad histriónica de interpretarnos y reinventarnos. Lo aprendí de él.
Mi fuerza y mi carácter se forjaron en el acero de nuestras conversaciones y en el peso de sus decisiones. Gracias a eso, llegué a lugares que ni yo imaginaba, y cumplí sueños que ni yo me creía capaz de alcanzar.
A su lado aprendí que el mundo puede ser despiadado, cruel, y devorar al más frágil. Pero también entendí que es un regalo divino, con un cielo infinito de posibilidades. Que cada día es una oportunidad para dibujar nuestra vida con los colores del arco iris.
Aprendizajes que me habitan
Me enseñó que después de una mala decisión siempre hay espacio para la redención, pero no a medias: con todas sus implicancias.
Que nada debe hacerse a medias. Que cuando decidís, te hacés cargo. Y que ser feliz también es una decisión.
Aprendí que la integridad es coherencia: lo que pensás, lo que decís y lo que hacés deben estar alineados. Porque la confianza de toda una vida puede perderse en un solo instante.
También entendí que no hay que esperar nada de nadie. Ni reconocimientos, ni consideraciones. Porque si vivís esperando, podés quedar atrapado en la insatisfacción.
Pero cuando sabés que todo depende de vos, y llegan afectos, gestos o palabras, los valorás como lo que son: regalos, no méritos.
No juzgo estos aprendizajes como buenos o malos. Solo los comparto. Y claro que hay mucho más que podría decir.
La ausencia que acompaña
Hoy escribo sobre la ausencia. La suya.
Una ausencia que me acompaña, aunque sea solo física.
Escribo sobre mi duelo. Por el hombre que más me amó en esta vida y que ya no está en este plano.
El que me inspiró y me aplaudió en todos los escenarios.
El artista con quien aprendí a cantar, a bailar, y sobre todo, a disfrutar cada día como si fuera único.
Como psicóloga, sé que el duelo tiene etapas. Y que cada persona lo transita a su manera. Esta es la mía.
Papá, te amaré hasta mi ultimísimo momento.
Lic. Olga Gómez
Psicóloga General y Coach Ontológico Profesional
Reg. Prof.: 9058




