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Todo sobre: Cómo cuidar la tiroides

Todo sobre: Cómo cuidar la tiroides

1 Mayo 2026

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Hábitos simples para proteger una glándula clave

La tiroides es una pequeña glándula con forma de mariposa ubicada en la parte anterior del cuello, pero su impacto en el organismo es enorme. Produce hormonas (T4 y T3) que funcionan como un marcapasos metabólico, regulando cómo el cuerpo utiliza la energía. Esto influye en el peso, la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca, la función intestinal, el estado de ánimo e incluso la fertilidad.

Para funcionar correctamente, la tiroides necesita ciertos nutrientes, equilibrio hormonal y un contexto general de salud adecuado. La buena noticia es que muchas de las acciones para cuidarla dependen de hábitos cotidianos.

1. Alimentación: la base de una tiroides saludable

No existe una "dieta para la tiroides", pero sí nutrientes clave que deben estar presentes en la alimentación diaria:

  • Yodo: esencial para la producción de hormonas tiroideas. Su déficit puede generar bocio e hipotiroidismo, mientras que el exceso también puede provocar disfunción. El requerimiento aproximado para adultos sanos es de 150 µg al día (ejemplo: 1 cucharadita pequeña de sal yodada repartida en el día, 1 vaso de leche + 1 yogur o 2 huevos).
  • Selenio: participa en la conversión de T4 a T3 y protege la glándula del estrés oxidativo. Se obtiene fácilmente con 2 nueces de Brasil al día, pescado o mariscos, carnes y cereales integrales.
  • Vitamina D: regula el sistema inmune y puede influir en enfermedades tiroideas autoinmunes. La fuente principal es la exposición solar regular (10-20 min según piel y horario). En menor medida se encuentra en salmón, sardina (2-3 veces por semana), huevo (yema) y lácteos.
  • Hierro: fundamental para la síntesis hormonal. Se obtiene de carne roja (2-3 veces por semana), pollo, pescado y legumbres como lentejas o garbanzos.
  • Proteínas: esenciales para el metabolismo y la producción hormonal. Se recomienda incluir una porción en cada comida principal (pollo, carne, pescado 100-150 g, 2 huevos, legumbres + cereales, yogur o queso).

2. Descanso y ejercicio: el eje invisible de la tiroides

La función tiroidea no depende solo de la alimentación; el estilo de vida también influye directamente.

  • Sueño: una mala rutina altera el eje hormonal (hipotálamo-hipófisis-tiroides). Dormir menos de 6-7 horas puede modificar la TSH, aumentar el cortisol y generar fatiga con metabolismo más lento.
  • Ejercicio físico: mejora la sensibilidad metabólica, favorece la conversión de T4 a T3 y reduce la inflamación y el estrés. Se recomienda al menos 150 minutos por semana de actividad moderada y ejercicios de fuerza 2 veces por semana.

3. Cuidado con los suplementos "de moda": lo natural no siempre es seguro

En redes sociales circulan muchas recomendaciones sobre productos "naturales" para la tiroides, pero algunos pueden ser perjudiciales:

  • Algas (kelp, kombu, wakame): extremadamente ricas en yodo, pueden aportar cantidades muy superiores a lo recomendado en un solo consumo. Su ingesta frecuente puede desencadenar hipo o hipertiroidismo, o empeorar enfermedades autoinmunes tiroideas.
  • Suplementos "para la tiroides": suelen contener mezclas de yodo en exceso, extractos glandulares animales o compuestos sin control de dosis ni calidad. No están recomendados sin indicación médica.
  • Otros mitos frecuentes: el gluten o los lácteos no mejoran la tiroides en personas sanas. Las verduras crucíferas (brócoli, coliflor) son seguras en cantidades normales.

4. Medicamentos y sustancias que pueden afectar la tiroides

Algunas medicaciones interfieren con la función tiroidea o con sus hormonas. Por ello, cuando el paciente debe consumirlas, es importante realizar controles periódicos de función tiroidea.

Ejemplos importantes:

  • Amiodarona: fármaco para arritmias, contiene altas cantidades de yodo y puede causar hipo o hipertiroidismo.
  • Litio: utilizado en trastornos psiquiátricos, puede inhibir la liberación de hormonas tiroideas y producir hipotiroidismo.

Para recordar:

Cuidar la tiroides no requiere medidas complejas ni dietas estrictas. Se basa en pilares simples:

  • Alimentación variada y equilibrada.
  • Evitar excesos (especialmente de yodo).
  • Sueño reparador y suficiente.
  • Mantenerse activo.
  • Evitar suplementos innecesarios.
  • Consultar con el médico ante síntomas o dudas.

Pequeños hábitos sostenidos en el tiempo son la mejor forma de proteger esta glándula tan importante.

Bibliografía:

  • American Thyroid Association. Guidelines for thyroid health and iodine intake
  • European Thyroid Association. Clinical practice guidelines
  • World Health Organization. Iodine nutrition in populations
  • National Institutes of Health. Office of Dietary Supplements: Iodine, Selenium, Vitamin D fact sheets
  • British Thyroid Foundation. Diet and thyroid disorders
  • Zimmermann MB. Iodine deficiency and thyroid disorders. Lancet
  • Taylor PN et al. Global epidemiology of thyroid disease. Nat Rev Endocrinol
Dra. Violeta Jiménez

Dra. Violeta Jiménez

Especialista en Endocrinología y Metabolismo

R. P. N° 12.005

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