Propositos que unen: Como cumplir metas en familia
1 Diciembre 2025
Padres al dia
Cumplir metas en familia es uno de los mayores desafíos y también una de las experiencias más enriquecedoras que podemos vivir. Cada integrante tiene sus propios sueños, y cuando hay adolescentes en casa, el equilibrio entre acompañar sus procesos, sostener los propios y construir espacios compartidos se vuelve un arte delicado.
En mi experiencia como mamá, esposa y empresaria, aprendí que cuando una familia se convierte en motor y no en obstáculo, los sueños se expanden. Pero eso no ocurre por casualidad: requiere conversación, estructura y, sobre todo, respeto por la individualidad de cada uno.
Recuerdo una etapa en la que mi hijo empezó a entrenar con su equipo de rugby. Su entusiasmo era contagioso, pero también implicaba una logística nueva: entrenamientos, descansos, alimentación, horarios.
Como familia, empezamos a planificar. Reorganizamos nuestras actividades para acompañarlo en algunos entrenamientos, y yo ---que en ese momento estaba lanzando un nuevo negocio--- tuve que hacer malabares para no descuidar mis propios objetivos. Lo importante fue que todos entendimos que su meta no era un tema menor, sino algo valioso.
A veces creemos que compartir la casa es suficiente, pero no es lo mismo convivir que construir algo juntos.
Escuchar, incluir y construir juntos
Los adolescentes, en particular, necesitan saber que sus ideas importan. Es clave abrir espacios de conversación donde todos ---incluso los más pequeños--- puedan expresar qué quieren lograr. A veces son cosas simples, como aprender una receta o terminar un videojuego. Otras, implican decisiones que tocan lo académico o lo emocional. Al hablarlo en voz alta, se pueden organizar tiempos y recursos para que nadie quede relegado. Además, les da un lugar y un sentido de pertenencia.
En este camino, como adultos, tenemos una responsabilidad silenciosa pero poderosa: predicar con el ejemplo. Los chicos ven si nos quejamos, si abandonamos, si nos rendimos fácilmente. Pero también ven cuando seguimos adelante a pesar del cansancio, cuando celebramos pequeños logros o cuando nos animamos a intentar algo nuevo.
No se trata de hacerlo perfecto, sino de inspirar con nuestras acciones y mostrar que vale la pena perseverar.
Hábitos que conectan y motivan
Algo que recomiendo es establecer metas compartidas. Incorporar hábitos que mantengan a la familia conectada: salir a caminar los fines de semana, ir al súper con los chicos o ahorrar para un paseo juntos. Estas metas en común refuerzan el sentimiento de equipo y nos recuerdan que crecer también es compartir responsabilidades.
Por supuesto, hay semanas caóticas. En esos momentos, la motivación se sostiene con celebraciones mínimas ---una comida especial, una tarde libre, un gesto de reconocimiento--- porque la motivación crece cuando se valoran los avances. Y todo se ajusta con flexibilidad, sin culpas.
Más que seguir la planificación al pie de la letra, lo importante es tener un norte y volver a él cada vez que sea necesario. Aprender de los tropiezos sin asumirlos como fracasos, porque la resiliencia fortalece a cada uno, pero también consolida al núcleo familiar.
Hasta la próxima nota.
Laura Inés Frutos Perina
Coach Ontológico Profesional. Coach Ejecutivo y Organizacional. Coach Deportivo. Postgrado en Neurociencias -- Especialización en Biodecodificación




