Abdomen renovado y definido
1 Noviembre 2025
Consultas al doctor
La abdominoplastia es una cirugía estética que elimina el exceso de piel y reafirma la zona abdominal, especialmente en pacientes que han experimentado grandes pérdidas de peso. Además de sus beneficios estéticos, este procedimiento contribuye a mejorar la confianza y el bienestar personal, ya que fortalece la musculatura y redefine el contorno corporal, logrando un abdomen más firme y armónico.
¿Quiénes son candidatos para la abdominoplastia?
Generalmente, las pacientes que solicitan esta cirugía son mujeres mayores de 30 años que han tenido varios embarazos, y como consecuencia presentan flacidez abdominal.
En los últimos años, también se ha incrementado el número de pacientes posbariátricos, quienes, tras perder grandes cantidades de peso, presentan piel excedente y músculos abdominales debilitados.
Es importante aclarar que esta cirugía no está indicada para personas con obesidad que buscan adelgazar.
Evaluación preoperatoria
Antes de la intervención, se realiza un examen físico completo para evaluar:
- Calidad de la pared muscular.
- Presencia de cicatrices, hernias o eventraciones.
- Cantidad de piel excedente, estrías y cicatrices.
Además, se solicitan estudios complementarios:
- Análisis de laboratorio.
- Electrocardiograma.
- Radiografía de tórax.
- Ecografía de pared abdominal (permite detectar debilidades no evidentes en el examen físico).
¿Cómo se realiza la cirugía?
La abdominoplastia se lleva a cabo bajo anestesia regional (raquídea o peridural) o general.
En la mayoría de los casos, el procedimiento incluye:
- Resección de piel por debajo del ombligo.
- Refuerzo de la línea blanca muscular.
- Reconstrucción del ombligo.
- Refuerzo de la pared abdominal con suturas, mallas o ambos.
Este procedimiento suele combinarse con lipoaspiración, para mejorar el contorno corporal.
Cuidados posoperatorios:
- Uso de faja de compresión durante al menos un mes.
- Realización de drenaje linfático.
- Control de inflamación y molestias con medicación
- Reposo activo: se recomienda caminar y moverse desde el inicio, evitando el reposo prolongado en cama.
- Caminatas: pueden retomarse entre la primera y segunda semana.
- Manejo de vehículos: a partir de las dos semanas.
- Ejercicios abdominales: se autorizan a partir del segundo mes.
Recomendaciones para una recuperación óptima:
- Evitar el consumo de tabaco antes, durante y después de la cirugía, ya que afecta la cicatrización y regeneración del tejido.
- Mantener una alimentación ligera, fraccionada en pequeñas porciones, para evitar tensión abdominal.
- Mientras se utilice la faja compresiva, hidratar la piel con cremas o aceites adecuados.
Retorno a la vida cotidiana
La recuperación depende del estado físico previo. Si la musculatura abdominal está fortalecida, el proceso será más rápido.
Algunas personas pueden retomar sus actividades laborales en dos semanas, mientras que otras requieren hasta cuatro.
El ejercicio físico moderado ayuda a reducir la inflamación y a prevenir la formación de trombos venosos.
Los ejercicios intensos deben evitarse hasta que el paciente se sienta cómodo.
Es recomendable que las pacientes que se someten a esta cirugía no tengan planes de embarazo, ya que podría alterar los resultados obtenidos.
Dr. Julio Recalde
Cirujano Plástico - Flebólogo
Reg. Prof.: 5246




